El cerebro es el tesoro más valioso que tenemos las personas porque en él se guardan todos nuestros recuerdos. Es como el disco duro de un ordenador lleno de archivos dentro de carpetas guardadas en una carpeta aún mayor de nombre MI VIDA.
Podemos acceder a nuestros recuerdos pasados y no tan pasados, podemos retroceder en el tiempo y volver a revivir con el pensamiento momentos ya vividos y lo más importante para mí: puedo volver a estar con aquella persona a la que tanto quise pero que ya no está conmigo.
Tenemos buenos y malos recuerdos, otros que queremos olvidar, otros que no podemos olvidar aunque queramos, otros que nos cuesta recordar y otros que los tenemos reprimidos, aislados en un rinconcito porque duelen demasiado. Pero esto último ya es otra historia más compleja…
Desde hace una temporada que le estoy dando vueltas al tema de nuestra “memoria histórica”. Es de sobras conocido por los que me conocen (valga la redundancia) mi afición a comerme el tarro; qué se le va hacer, soy una mujer con muchas inquietudes, incertidumbres, dudas y preguntas por doquier. Esta vez me preocupa el hecho de que algún día me entre un virus en mi disco duro y sea incapaz de acceder a él. Me aterra la idea de pensar que puedo olvidar que tengo recuerdos porque ello significaría perder mi yo consciente. No quiero ni imaginar lo que sería no reconocer a los míos y menos aún que llegara un día que fuera a darle un beso a mi madre y me dijera: No sé quién eres. Nos conocemos de algo?
Desafortunadamente es imposible saber a qué vamos a tener que hacer frente o si vamos a padecer algo… La vida da tantas vueltas…
Lo que a priori me dejó un vacio interior brutal, una tristeza inmensa y una preocupación inútil (para qué preocuparse de algo que quizás no ocurra), acabó por dejarme un sabor agridulce al pensar que pase lo que pase, voy a aprovechar cada minuto con aquellos a los que quiero y me quieren y me voy a llenar de recuerdos suyos, míos, nuestros…
Por eso y por mucho más CARPE DIEM. Porque las personas vienen y van, vuelven o se van para siempre pero nuestros recuerdos siempre estarán presentes en nosotros aunque no seamos conscientes de ello y en su defecto también tendremos presentes a aquéllos que ya no siguen con nosotros.
