Te fuistes, sin que te pudiese decir ADIÓS, o hasta luego según tus creencias. No estoy segura de si tus últimos días fueron conscientes. Nos decían que estabas sedado y que no sufrías pero me asalta la duda sobre si esa ausencia de dolor sólo afectaba al cuerpo o también a tu mente.
Ojalá haya sido así y te hayas ido de este mundo tan dignamente como has permanecido siempre en él. Ojalá no te hayas sentido preso de la desesperación que imagino te habría producido saber que te mantenías con vida a causa de unos aparatos a los que estabas conectado. No sé si me hubiese tranquilizado el estar contigo en el momento de tu marcha. No sé si hubiera podido vivir en paz con ese recuerdo. Lo único que a veces me tranquiliza, aunque también me produce desasosiego, es pensar que estuve a tu lado aquella terrible madrugada del domingo. Desconozco si mi actitud fue la más acertada. Sólo se que los médicos me decían que no te podía dejar dormir, que tenías que expulsar el CO2, que en ello te iba la vida...
Pero la vida se te fue a pesar de todo aquello. Fue la noche más triste y desgarradora que he vivido jamás y quizás la más esperanzadora, aunque yo sabía que no había apenas esperanzas, se necesitaba un milagro que no ocurrió.
Lo único que me consuela es saber que al igual que tu has estado conmigo en mis peores momentos al igual que mi madre y la yaya, también permanecimos juntos en tu última lucha. Ojalá mi presencia te sirviese de algo.
Quiero que sepas que le motivo por el cuel evito acordarme de ti es que aún no estoy preparada para enfrentarme a tu ausencia por muchos años que hayan pasado (aunque muchas veces, diariamente me asalta tu recuerdo).
He visto tus fotos y el video de mi Comunión y te veo tan vivo en la imagen como en mi recuerdo. Me cuesta hacerme a la idea de que ya no volverás a estar a mi lado, ya no compartiré mis problemas contigo, ni podré contarte mis alegrías.
Siempre has sido una persona poco conversadora pero sabias escuchar muy bien y eras muy sabio en tus consejos aunque preferías que hallase las respuestas a mis conflictos por mí misma. Me has enseñado sobretodo a ser fuerte e independiente. Espero que alguna vez haya sido para tí motivo de orgullo y aunque sé que algunas de mis decisiones no te han gustado, agradezco que hayas aceptado el hecho de que yo debía ser la protagonista de mi vida.
Aunque a veces me asalten las lágrimas, no quiero recrearme en el recuerdo de tus últimos 15 días; prefiero capturar los buenos recuerdos que de tí tengo. Me parece que es el único modo sano de permanecer unida a tí.
Te he dicho que TE QUIERO en otras ocasiones del modo que mejor sé hacerlo, tal como ahora, escribiendo. Has sido algo MUY HERMOSO en mi vida y seguirás siéndolo por siempre jamás.
Tu nieta, Elia
